¿Porque estás aqui?

Porque se trata de eso, de bailar en ropa interior un sábado antes de salir para sentirte una súper estrella, de sentirte en un videoclip cuando escuchas música subiendo las escaleras del metro, de no poder evitar un paso de baile cuando escuchas esa estrofa que cambió tu vida a golpe de beat.

Porque se trata de música al fin y al cabo. Pop, electrónica, reinas, clubbing y modernas que lo darán todo en las raves.

Tragadores de la mejor mierda.

Ecos de Extrarradio.
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lunes, 8 de diciembre de 2014

Gwen Stefani intenta reavivar la chispa


Pero no le sale.

A veces creemos que no hay que explicar las cosas, pero luego vemos que hay gente que hace cosas como ésta, y volvemos a entender que debería de haber un carné de estrella del pop, con unos puntos, y si haces gilipolleces te lo tienen que quitar y debes ir a una academia de estrellas del pop, todo muy en plan televisado y muy en plan reality con mucha gala y mucho drama.

Lo que vemos en Gwen es un caso galopante de christinaguileranitis.

Lo intenta demasiado, y lo que oímos son los grillos, y algún aplauso aislado de alguien a quien le interesa.

Lo dicho Gwen, te quedas sin carné, y vas derecha a aprender como no ser idiota en el pop mainstream. El primer paso te lo regalamos: No hacer nada de lo que haga Rita Ora

lunes, 27 de octubre de 2014

Gwen Stefani vuelve creyéndose Rihanna


Gwen Stefani nos cae bien.

Que ésto quede claro. Puede que tenga una historia truculenta con las listas de éxitos, y que ahora que lo que mola es aparentar ser una casta y puro mientras te enorgulleces de tus amoratadas rodillas su pensamiento esté fuera de lugar.

Pero Gwen fue toda una pionera en los noventa. Supo reconocerse a si misma como chaquetera integral, y en una época en la que los tatuajes de henna, el vegetarianismo y la pseudo - integridad moral eran la ley, aquello le podía haber costado claro.

Un día decidió que ella era demasiado buena para estar rodeada de una panda de pringados que quedaban los viernes para tocar el bajo con sus colegas en el garaje del padre de uno de ellos. Y como toda buena estrella que se precie, abandonó el séquito instrumental para embarcarse en la bonita aventura de ser una zorra diva.