¿Porque estás aqui?

Porque se trata de eso, de bailar en ropa interior un sábado antes de salir para sentirte una súper estrella, de sentirte en un videoclip cuando escuchas música subiendo las escaleras del metro, de no poder evitar un paso de baile cuando escuchas esa estrofa que cambió tu vida a golpe de beat.

Porque se trata de música al fin y al cabo. Pop, electrónica, reinas, clubbing y modernas que lo darán todo en las raves.

Tragadores de la mejor mierda.

Ecos de Extrarradio.

lunes, 22 de junio de 2015

El proceso de amar (Por lo menos un poco) a FKA Twigs


En un primer momento lo oyes y dices:

- "Tía, menuda rayada de disco que me hace escuchar mi prima la que se ha ido a vivir a Berlín. Está de un insoportable..."

Pero luego todo es un no parar. A veces, cosas de la vida, un trabajo no entra a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera, pero un día te ves inconscientemente tarareando alguna de las canciones. Pero te niegas en redondo a bajarte el álbum, porque oh, ya lo odias. Pero te bajas esa canción sola.

Y de repente te vuelves adicto a ella. Y necesitas más. Pero claro, ya odias el álbum, así que vuelves a investigar una sola canción, vídeo, cualquier cosa que te llame la atención para bajarte otra canción. Y así todo el rato hasta que de repente ¡BAM! te bajas todo el álbum y vas con la cara bien alta mostrando orgulloso la portada del disco en el reproductor de música.

Pues bien, con FKA Twigs nos ha pasado eso más o menos, sólo que lo que nos ha hecho volver a ella no ha sido exactametne una canción.

Más bien fueron dos vídeos con los que dijimos: Hostia con la tía ésta. E inmediatamente después tuvimos que bajarnos el álbum y hacer un intento serio porque nos gustara. Porque sí, NOS TENÍA QUE GUSTAR.





Si no estaís seguros de haber visto algo guay volved a verlo y analizadlo como si no hubiera un mañana.

¿Es guay ya?

¿Sí? Bien, seguid leyendo.

¿No? MAL. ES GUAY.

Sólo por esos vídeos sabíamos que visualmente iba a ser guay. Luego, cuando ves sus vídeoclips, te das cuenta de que visualmente es mucho más que guay de lo que ibas a creer. Petulante y sobrebio sí, pero guay.

Y te acojonas, y te emocionas, porque además utiliza un remix con samples de Vogue para el baile.

Y te haces fan. Y entras en foros cual fan de Mariah Carey a defenderla. Y lo das todo. Y engañas a tus amigos para que se bajen sus canciones y para que la escuchen en la soledad de su hogar. Y ellos lo hacen, pero para contentarte, no porque les guste genuinamente. Y estás súper contento porque es súper cool que te guste ésta chica.

Y luego se te pasa el hype y metes un disco de Kylie en el reproductor, porque al final vuelves a lo que te va, por muy intensa que te hayas creído por unos instantes.

El regusto final que deja un viaje por el trabajo de FKA Twigs se queda a medio camino entre lo fantasioso de su perfección como artista mística en si misma y lo poco accesible y coñazo que puede llegar a ser.

Aún así, después del asco inicial, excitación y vuelta a la realidad nos hemos visto visitando reiteradamente seis canciones suyas, que creemos que serán las que recordaremos dentro de unos años, como recordamos hoy día lo guays que eramos cuando escuchabamos Ladytron..

1. Papi Pacify



Sacada de su EP2 (Sí, ella es así, nombra las colecciones de canciones en función del formato y orden, que GUAY, que minimalista) es la primera que nos engañó, no porque la canción sea especialmente guay, si no porque sobretodo el vídeo es SUPER SUPER GUAY QUE TE CAGAS.

Un poco al nivel de How´s That, con visuales atrayentes de una forma insospechada, pero mucho mejor porque cuenta una historia, escueta, a entremedias, pero historia al fin y al cabo. La canción, como todas de las que vamos a hablar, tiene un sonido propio y distinguido e invita a la reescucha, por aquello de lo poco predecible y novedoso.

Pero lo mejor de FKA Twigs es también su talón de Aquiles. En el caso de LP1, su álbum debut, da la sensación de que estás escuchando una canción muy larga de 40 minutos, y con pocas variaciones.

2. Video Girl



Aquí se entiende a la perfección la sensación de la que hablábamos, porque empieza el vídeo con la intro del álbum, Preface, y no empieza a cantar Video Girl hasta los dos minutos. Y la diferencia es nula.

Uno de los vídeos más interesantes de todo el milenio (Es un decir), FKA Twigs lo da todo en una sala donde presumiblemente le van a dar la inyección letal a su novio el maloso por haberse hecho esos tauajes tan jodidamente feos.

Ella va monísima, baila de puta madre y se intercalan imágenes de jeringuillas, párpados espásmodicos y máscaras rituales.

Todo muy hipster circa post 2015.

3. Pendulum



Con todo el material visual del que dispone, que es realmente AMPLIO de cojones, te preguntas muchas veces como espectador analista si alguna vez la cagará, si alguna vez hará algo con lo que no sepa trasmitir tan bien ese sonido con el que evidentemente se siente tan cómoda.

Pero parece que no. Pendulum no es un videoclip, porque podríamos verlo sin vídeo y seguir igual de maravillados. De hecho, el vídeo muestra en imágenes exactamente el sonido de la canción. Y eso es bien.

Lo único malo es que muchas veces te sorprendes a ti mismo buscando esos fallos o resbalones, porque no puede ser que alguien posturee consigo mismo. Pues bien, FKA Twigs, posturea hasta dormida, y puede que eso haga que no disfrutes al 100% de su producto, pero oye, para compensar te aparece vestida de travesti intergaláctica enmarañada con su propio pelo, así que eso que te llevas.

4. Kicks



Es el cierre del álbum, lo cual no tiene mucho sentido porque es una de las pocas canciones que resalta por su toque distinguido, así que a lo mejor debería meterla por la mitad, para que no quedara relegada al cierre. Aunque igual está al final porque todo el disco es una construcción que te prepara para ésto.

Mucho mejor que el single presentación, hipnotizante, y quizás lo más predecible en cuanto a estructura y melodía que ha hecho.

Y quizas justo por eso nos parece de las mejores, porque a veces si te pasas de guay todo lo que queda es una caca pinchada en un palo.

5. Lights On



A ésta le tenemos cariño por la letra. Musicalmente no ofrece nada nuevo una vez sumergido en su universo, pero habla de:

1) Acostarse con la luz encendida.

2) De aceptarse a un nivel espiritual utilizando el sexo y la luz como metáfora de la exposición.

Claro que la interpretación dependerá del nivel del alcohol en tus venas y de los vinilos originales pedidos a Inglaterra de Arcade Fire que tengas. Guiño, guiño, codazo.

6. Glass & Patron


Probablemente la única canción uptempo o bailable que vayamos a poner, que tampoco es que sea la cúspide de lo machacón. Nos gusta más que nada porque la estética es guay y porque todo el vídeo es un gran homenaje a Paris Is Bruning, al vogueing, al mariconeo generalizado y a la moda autoconfeccionada.

Y éstas son las seis canciones que han sobrevivido en nuestros varios reproductores después de la criba.
FKA Twigs es en definitiva un ejemplo de constancia y perseverancia, y de cómo conseguir un hueco propio en un mercado que parece cada vez más polarizado o monotemático.

Pero por otra parte, es un ejemplo de cómo caer en tu propia trampa de soberbia. Es guay porque tiene ciertas cosas, bailes, actuaciones y canciones. Pero no es un todo, y desde luego no se caracteriza por ser ecléctica precisamente. Aún así parece que es ensalzada por todo aquel que prefiere las películas de Pasolini a Showgirls, y se entiende perfectamente el porqué.

Debería de utilizar su poder visual, corporal y vocal para crear algo inmediato y accesible, aunque sí que es verdad que dejarte ver en tu pura esencia es muy reivindicable, pero también aburrido y apto de volverse obsoleto.

¿Significa eso que la volveremos a ver y a amar? Pues a no ser que haga algo como ésto, no.


Hala, ya lo hemos dicho.

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